martes, 9 de junio de 2020

¡VOLVEREMOS EN SEPTIEMBRE!

Junto con los nuevos pimpollos, floreciendo, volveremos a las aulas esperanzadoras del saber, a enseñar y aprender juntos. Posiblemente será en septiembre, cuando la gramilla crece con la fuerza indómita del sol iluminando su verde clamor. Luego del frio mortal del coronavirus y el dolor aún a flor de piel, los niños y jóvenes en las escuelas dirán “¡presente!” al floreciente destino de la humanidad. Serán los jóvenes el bálsamo que curará todos los dolores de las almas sufrientes. 


Nicolás Trotta se mostró confiado en que de forma gradual y sistemática, en septiembre, se produciría el desembarco de la pujanza a las aulas argentinas. Significa que la pesadilla lúgubre y artera estará siendo trascendida, que el reino de la salud y la acción plena volverán a imperar como los veloces y ágiles colibríes que beberán el dulce néctar de las flores multicolores. 
El ministro Trotta con sus colaboradores están analizando las experiencias internacionales de países que ya comenzaron a dictar clases presenciales. Se observan los avances y los retrocesos en estas naciones que buscan establecer la normalidad funcional. Claro, aún la pandemia se resiste a ser vencida. Tanto Israel como Corea debieron retraer sus jornadas educativas por la amenaza de un lamentable rebrote infeccioso y reestructurar sus propias medidas establecidas. 
Se pretende volver a las escuelas con el cuidado y la mesura que estos tiempos de pandemia imponen, sin afectar la salud de niños, jóvenes, educadores y padres. En síntesis, cuidando integralmente a toda la comunidad educativa. 
Sabemos que muchas provincias Argentinas tienen una ausencia de contagios desde hace más de un mes. Sin contar que Formosa y Catamarca fueron prácticamente bendecidas con la ausencia total del COVID-19. Ellos serán probablemente la punta de lanza del retorno a las aulas. Algo similar sucede con la extensa provincia de Buenos Aires donde casi medio centenar de municipios se encuentran libres del mal epidémico. Estas provincias y municipios están ya estableciendo la actividad productiva y comercial en plenitud. El reinicio de clase presenciales sería la perla dorada que busca la tan ansiada normalidad práctica de las comunidades. 
Confiamos en la esencia espiritual de los pueblos. Sabemos del SER interior que nos conduce al saber y a la libertad en forma constante. Será en septiembre cuando una vez más podremos decir: ¡volvimos, como siempre lo hacemos! Junto con las aulas iluminadas y abierta se poblarán los sueños de pujanza e ímpetu de toda nuestra gloriosa Nación Argentina. 
¡DIOS bendiga a nuestros docentes y familias para recuperar en afecto las emociones perdidas! 
                                                               Máximo Luppino

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