viernes, 16 de abril de 2021

¿JOE BIDEN PREFIERE A ALBERTO?

 Desde siempre la política grande se establece en las relaciones internacionales. Acuerdos y comercio son el fundamento de una diplomacia benigna. Es en este gran hemisferio planetario donde los convenios marcan en verdad el derrotero de un gobierno y su resultado práctico. 


Alberto Fernández apostó fuertemente al triunfo electoral de Biden en los Estados Unidos de Norte América, y el presidente Argentino acertó rotundamente en su elección. Caso contrario fue la decisión de Jair Bolsonaro quien por imperio tal vez de la ley de analogía apostó electoralmente al derrotado Donald Trump. Bolsonaro visita el equívoco con tal frecuencia que ya parece hospedarse en el error crónico como si fuera su sala preferida de estar. El despreocupado manejo político del COVID en su Nación ocasionó demasiado dolor y muerte al querido pueblo brasilero. La historia será inclemente en sus juicios conceptuales con respecto a Jair. 


Así como la fanfarronería verbal grandilocuente emparentaba a Bolsonaro con Trump, la mesura delicada es un lugar común intelectual entre Joe Biden y Alberto Fernández. 


Los hechos concretos hablan a las claras de la apuesta de Biden a la Argentina. Los gestos son el idioma dilecto de la política internacional. A tal fin vemos lo sucedido en los primeros días de Abril. Observemos que el ministro argentino, Agustín Rossi, recibió en la sede de su cartera al almirante estadounidense, quien en representación del Departamento de Defensa norteamericano efectuó la donación de los equipamientos que serán operados por la Armada Argentina. En estos días llega a nuestra Nación Juan González, asesor oficial para los asuntos latinoamericanos de los EEUU, hombre de confianza de Biden y amigo del mismo. Claro, algunos medios periodísticos no cuentan estos “guiños” dilectos de Biden a Alberto, ni que hablar de una parte de Cambiemos que está desorientada políticamente como analfabeto en una biblioteca.


La política internacional de Alberto no se trata de “relaciones carnales” ya que la inmensa mayoría de las vacunas contra el COVID-19 que se aplican en Argentina son Rusas y Chinas. Esto es muy bueno: ¡Hablamos y comerciamos con todos protegiendo los intereses del pueblo argentino!...


La visita de Juan González a nuestro país reviste una importancia singular. El alejamiento de Alberto del Grupo de Lima seguramente ayudó, debemos alejarnos de hechos meramente declarativos para poder optar por beneficios concretos para nuestra república. Así parece realizarlo el presidente Fernández.    


Mientras esto acontece, algunos dirigentes “amarillos” copian a la vicepresidente Cristina Fernández que tanto aborrecen y denostaron. Tanto Macri como Vidal presentan libros en sociedad como maniobra política electoral, ejercicio ya concretado con todo éxito por Cristina “la que jamás volvería al poder”...   


La realidad debe aceptarse como tal con toda su impronta de verdad. No confundir análisis político con deseos electorales partidarios. Donde mezclamos lo objetivo con lo subjetivo seguro nos conduciremos al laberinto profundo del desconcierto. Lo cierto es que Joe Biden por sobre el importante concierto de naciones latinoamericanas prefiere destacar a la Argentina y a la ecuanimidad republicana de Alberto.  


Relacionarnos con Rusia, China, EEUU y Europa en un deber diplomático indeleble más que una elección simpática personal. En ese rumbo estamos. 


Recordamos el pensamiento vivo del General Juan Perón: “Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista: el conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él. “


     Máximo Luppino

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