sábado, 11 de julio de 2020

EL BANDERAZO DEL RENCOR

¡Desde el rencor es difícil pensar que algo bueno surja!
El 2020 va a ser recordado como el año del coronavirus y su epidemia lacerante, por el tedioso lapso de tiempo de aislamientos y de sueños paralizados por el reguardo de contagios y posibles muertes. Conjunto de largos meses esperando una vacuna que aún no llega, aguardando que el sol de la salud mundial plena retorne a iluminar el rostro de la humanidad doliente. 


La economía del planeta está destrozada y la situación de las cuentas familiares acusa un escenario desastroso. La pobreza y el hambre flagelan al planeta todo, dibujando preocupación extrema en el rostro de nuestros semejantes. 
Nuestra Argentina no escapa al dolor reinante y el desconcierto de no saber cómo y cuándo podremos emerger de esta crisis sin antecedentes. Llegamos a conmemorar el día de nuestra independencia entre protestas, desencuentros y un grado preocupante de irritabilidad social creciente. Un sector de la comunidad se manifestó en protestas y reclamos al gobierno central en lo que se denominó el “banderazo 9J”. 
Toda manifestación social debe ser profundamente respetada y atendido su reclamo, más allá de si concordamos o no con los criterios enunciados por los reclamantes. La pasada protesta estuvo profundamente ensombrecida por la oposición política al gobierno de Alberto Fernández. Así es que las consignas se enmarcaban en un terreno de legitimidad propia entremezclándose con consignas partidarias y, en una medida, se hacía presente el retrógrado anti-peronismo necio, históricamente enraizado en un sector de nuestra población. 
La intemperancia de un sector de los manifestantes emergió crudamente cuando agredieron al móvil periodístico de C5N impidiendo la labor periodística propia de la democracia que suelen reclamar y que reina floreciente en nuestra patria. Por si algo faltara en la triste tarde de este singular 9 de Julio, algunos conciudadanos se manifestaban a favor de Vicentin, olvidando la millonaria cantidad de dólares que utilizaron para propio beneficio en vez de sanear las cuentas de la empresa. 
El 9 de julio, en que se conmemora la gesta independentista de nuestra joven Nación ante las potencias extranjeras reinantes, algunos vitoreaban a Vicentin en vez de a los patriotas que dieron origen a nuestra sagrada patria. Algo para reflexionar sobre la tan mentada “dependencia cultural”. Los anti-cuarentena sumaron sus desopilantes ingredientes a esta “ensalada rusa” que ya nadie sabía con que se comía. Así y todo, bienvenida toda manifestación libre de personas, que no hace otra cosa que evidenciar el estado de derecho que vivimos en nuestra democrática república. 
Claro que si el rencor está presente, la acción positiva, justa e inclusiva corre despavorida de las mentes obtusas. Las naciones se nutren del altruismo patriótico glorioso y profundamente generoso para con nuestros hermanos. Nos cuesta pensar en un San Martín empuñando su espada al grito de guerra: “Viva Vicentin” o “Liberen el Dólar”… La patria se nutre de consignas espirituales benéficas para todos. Manuel Belgrano fallece en la pobreza absoluta, todo lo dio a nuestra patria. Nos cuesta pensar que apoyaría una condonación de millones para con Vicentin y negarles el derecho a poseer celulares o a viajar a las clases populares según pretendía Gonzales Fraga. 
La verdad se evidencia con la evolución, la patria está vigente, la Nación Argentina florecerá cada día más a pesar de los “ciudadanos de Vicentin”. 
Por un próximo 9 de julio con desfile militar, fiesta popular en las calles y UNIDAD TOTAL en los valores de nuestra sagrada ARGENTINIDAD. DIOS así lo quiera.
                 Máximo Luppino

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